El reverendo John Brown (nombre coreano: Byeon Jo-eun) de la Iglesia Unida de Australia, quien sembró semillas de esperanza en las áridas zonas rurales de Corea en los años sesenta trayendo cerdas reproductoras y ovejas lecheras, falleció el día 17 a los 92 años. Su vida será recordada como un legado de dedicación que se infiltró profundamente en la sociedad coreana, trascendiendo el desarrollo agrícola, la educación y el apoyo a los movimientos democráticos, practicando un amor sin fronteras.
El finado reverendo John Brown descansó en paz el 17 de julio de 2026 en un hogar de ancianos en Canberra, Australia, debido a causas naturales de la vejez. Nacido en Australia en septiembre de 1933, fue enviado como misionero de la Iglesia Presbiteriana de Australia a Corea en 1960, iniciando así una profunda conexión con Corea. Desarrolló una intensa actividad en tierra coreana hasta su regreso en 1972.
Sus primeras actividades en Corea se concentraron en la autosuficiencia y desarrollo de las zonas rurales de la provincia de Gyeongnam. En 1965, transportó personalmente cerdos australianos y ovejas lecheras a Corea. Como él mismo recordaba, diciendo "cuando vine a Australia en 1965 y me fui, regresé con cerdos y ovejas lecheras", esto fue más que un simple apoyo material; fue un evento simbólico que insufló nueva vida y esperanza en las zonas rurales coreanas. Su dedicación trajo cambios prácticos al árido entorno rural.
Como pastor y educador, enseñó hebreo en el Seminario Teológico de la Iglesia Presbiteriana, dedicándose también a la formación de nuevas generaciones. Su material didáctico "Aprendamos hebreo", que creó personalmente, jugó un papel importante en ayudar a los estudiantes de la época a aprender hebreo. Además, enfatizó la importancia del ministerio industrial ante su discípulo, el reverendo In Myeong-jin, y se lo recomendó. Posteriormente, apoyó de múltiples formas la Asociación de Ministerio Industrial de Yeongdeungpo, contribuyendo significativamente a la realización de la justicia social en el escenario inicial del movimiento democrático coreano. Esto se evalúa como un giro inesperado que mostró la amplia dedicación del reverendo, que fue tanto pastor como profesor de hebreo, no solo al desarrollo rural, sino también a los derechos humanos y la democratización.