En el mercado de divisas de Nueva York, el tipo de cambio yen-dólar se desplomó más de un 2% en solo 50 minutos, cayendo temporalmente hasta 157,80 yenes, en lo que se considera un resultado de una "coordinación excepcional entre Japón y Estados Unidos" que incluyó una intervención directa de Japón para defender la debilidad del yen y una "verificación de tasa" por parte de Estados Unidos, lo que augura un impacto masivo en los mercados financieros globales.
Después de las 22:30 horas de Japón ese día, el tipo de cambio yen-dólar en el mercado de divisas de Nueva York se desplomó más de un 2% en aproximadamente 50 minutos desde 162,8 yenes, cayendo temporalmente hasta 157,80 yenes. Se analiza que se trata de una intervención estratégica que aprovechó el momento en que la debilidad del dólar se hizo evidente debido a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de mantener sin cambios las tasas de interés.
Específicamente, se informó que Japón intervino directamente en el mercado de divisas mediante la compra de yenes y la venta de dólares. La ministra de Finanzas de Japón, Saiki Katayama, consciente de los límites del pasado, donde fracasó en revertir la debilidad del yen a pesar de invertir 12 billones de yenes durante el mes anterior, parece haber solicitado desesperadamente la coordinación con Estados Unidos esta vez. Las autoridades monetarias estadounidenses realizaron una "verificación de tasa" por instrucción del Departamento del Tesoro estadounidense y solicitud del Banco de la Reserva Federal de Nueva York para apoyar la intervención de Japón. Esta verificación de tasa, dirigida por el Secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, también se llevó a cabo en enero pasado, lo que demuestra la preocupación continua de las autoridades estadounidenses sobre la debilidad del yen.
Esta coordinación entre Japón y Estados Unidos contrasta con las intervenciones anteriores de Japón en solitario, que no lograron elevar el valor del yen a pesar de invertir una enorme cantidad de 12 billones de yenes. En particular, esta intervención se evalúa como el despliegue de una "carta estratégica" diferente a las anteriores, ya que aprovechó el momento de debilidad del dólar debido a la decisión de la Fed de mantener las tasas sin cambios.