El 1 de agosto de 2026, cuando la tensión militar entre Estados Unidos e Irán alcanzó su punto máximo, las embajadas estadounidenses en Oriente Medio recomendaron enérgicamente a sus ciudadanos prepararse para una evacuación inmediata, transmitiendo intensamente la gravedad de la situación en la región.
Las embajadas estadounidenses en Jordania, Irak e Israel emitieron declaraciones ese día (hora local) recomendando fuertemente a los ciudadanos estadounidenses en Oriente Medio que «se preparen para la evacuación en caso de una posible escalada de confrontación armada entre Estados Unidos e Irán, y que consideren o se preparen para salir del país si la situación empeora». Las embajadas enfatizaron en sus recomendaciones la importancia de estar preparados para posibles interrupciones en los viajes debido a cancelaciones de vuelos y cierres periódicos del espacio aéreo.
Esta advertencia se extendió más allá de la región de Oriente Medio. Las misiones diplomáticas estadounidenses advirtieron que «las misiones diplomáticas estadounidenses fuera de Oriente Medio también están siendo objeto de ataques» e instaron a reconsiderar las visitas o tránsitos por la región. Esto generó preocupaciones de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán podría extenderse a un alcance mundial.
Esta recomendación urgente fue seguida poco después por reportes de que Estados Unidos «podría lanzar intensos ataques aéreos contra infraestructuras energéticas iraníes este fin de semana (1-2 de agosto)». CBS informó que Estados Unidos e Israel han elaborado planes de ataque aéreo, pero la decisión final aún está pendiente. Por otro lado, The Wall Street Journal reportó que «el presidente Donald Trump ya ha impartido las órdenes» e informó que se espera que el ataque estadounidense continúe durante varios días, lo que generó mayor preocupación.