Por la noche, en la provincia de Naratiuat en el sur de Tailandia, se registraron ataques indiscriminados con armas de fuego y bombas por parte de grupos armados, resultando en la muerte de 5 miembros de seguridad de una organización paramilitar y 6 civiles heridos, incluyendo una niña de 3 años y un niño de 10 años.
La noche del 22 a la hora local, aproximadamente 10 hombres armados atacaron un puesto de control en una carretera de la provincia de Naratiuat. Utilizando rifles AK-47 y bombas caseras, llevaron a cabo ataques indiscriminados que resultaron en la muerte de 5 miembros de seguridad en el lugar. Entre los 6 heridos estaban una inocente niña de 3 años y un niño de 10 años, lo que aumentó el impacto del incidente. Los atacantes se dieron a la fuga tras robar 3 rifles AK-47, 3 chalecos antibalas y varios teléfonos móviles. La camioneta que utilizaron para escapar fue encontrada quemada a aproximadamente 21 km del lugar del incidente, lo que refleja la brutalidad del ataque. La noche anterior a este ataque terrorista, también hubo una explosión de un artefacto explosivo frente a una estación de policía en otra parte de la provincia de Naratiuat, dejando heridos a varios policías, en una serie continua de actos de violencia.
El primer ministro tailandés, Srettha Thavisin, condenó firmemente este incidente el 24 de este mes. El primer ministro Thavisin lo definió como un "acto terrorista desvergonzado con el claro propósito de asesinar a funcionarios públicos" e instruyó el rastreo de los responsables y su castigo severo. Además, instó a la adopción de medidas de prevención y respuesta ante el terrorismo en la región del sur, dejando clara la posición firme del gobierno.
La provincia de Naratiuat, donde ocurrió este ataque terrorista, es una región con una fuerte cultura islámica junto con partes de Yala, Pattani y Songkhla en el sur de Tailandia. Desde su incorporación a Tailandia en 1909, ha habido actividades continuas de grupos armados islámicos que abogan por la independencia separatista. De acuerdo con el grupo de vigilancia de violencia Deep South Watch (DSW), más de 7.800 personas han muerto en ataques terroristas en esta región desde 2004. Este historial de violencia muestra que aunque el gobierno tailandés comenzó negociaciones de paz con grupos insurgentes en 2013, se encuentra estancado sin avances sustanciales.