La Reserva Federal (Fed), banco central de Estados Unidos, mantuvo su tasa de interés de referencia en 3.50-3.75% por quinta vez consecutiva el día 29 (hora local), pero esta decisión se tomó mediante una votación inusual de 9 a 3, que está aumentando las grietas internas en la Fed e incertidumbre sobre la dirección de la política monetaria.
Este resultado contrasta con la decisión unánime de mantener la tasa tomada en la reunión del Comité de Mercado Abierto Federal (FOMC) en junio pasado. En particular, tres miembros —Beth Hammock, Neel Kashkari y Lorie Logan— se opusieron argumentando un aumento de la tasa de interés de referencia de 0.25 puntos porcentuales, causando un impacto considerable en el mercado. Se analiza que su postura más firme refleja la situación actual donde los precios del petróleo internacional y la inflación doméstica estadounidense se han disparado debido a la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El FOMC, liderado por el nuevo presidente de la Fed Kevin Walsh, decidió mantener la tasa de interés de referencia por segundo mes consecutivo con esta votación, pero por primera vez desde su toma de posesión ha surgido una división en la votación, atrayendo considerable atención sobre el liderazgo del presidente y la dirección futura de la política monetaria de la Fed.
La Fed indicó que la razón para mantener la tasa es que "aunque la incertidumbre ha aumentado debido a conflictos en Oriente Medio y otros factores, la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido". Además, enfatizó la situación económica estadounidense sólida al señalar que "la mejora de la productividad y la inversión de capital son fuertes, el crecimiento del empleo se alinea con la fuerza laboral y la tasa de desempleo ha mostrado poco cambio". Respecto a la inflación, explicó que aunque sigue siendo superior al objetivo del 2%, esto se debe parcialmente a choques de oferta en sectores específicos como la energía.