En la madrugada, Irán llevó a cabo un ataque aéreo contra Kuwait utilizando vehículos aéreos no tripulados (UAV, drones), llevando la tensión en Oriente Medio a su punto máximo. Irán calificó este ataque como una advertencia explícita contra los países que actúan como "escudo" de Estados Unidos, transmitiendo la amenaza de quedar atrapados en la "ola de guerra" y generando repercusiones en la comunidad internacional.
Las instalaciones gubernamentales en el norte de Kuwait y vehículos en la isla de Bubiyan fueron los objetivos del ataque aéreo. Aunque varias instalaciones resultaron dañadas en el bombardeo, no hubo víctimas mortales. El portavoz del Ministerio de Defensa de Kuwait, Saud Abdul Aziz Al-Atwan, informó que detectaron e interceptaron inmediatamente los drones enemigos en el espacio aéreo.
Este ataque aéreo se produjo en el contexto de un reciente recrudecimiento del conflicto armado entre Irán y Estados Unidos. Dado que Irán tiene antecedentes de haber golpeado en múltiples ocasiones la base militar estadounidense Al-Salem ubicada en Kuwait, este ataque directo contra instalaciones gubernamentales e infraestructuras civiles se interpreta como un mensaje de advertencia intencional que va más allá de una simple provocación.
El comandante Ali Abdollahi, del Comando Central de Hatam Al-Anbiya, que unifica el mando de las fuerzas armadas iraníes, advirtió a través de un comunicado que se debe reconsiderar la cooperación y las relaciones de alianza con Estados Unidos. El comandante Abdollahi amenazó directamente diciendo: "Si no es así, los países que se conviertan en escudo de la criminal e invasora Estados Unidos arderán en las llamas de la guerra", elevando extremadamente la tensión en la región.